Árboles nativos en forestación urbana

Por muchos años se han escogido sólo especies exóticas para la forestación de nuestros parques y avenidas. Pero esta tendencia se comienza a revertir, pues los urbanistas comienzan a conocer las cualidades y ventajas que tiene la forestación con especies nativas.

Por Juan Jiménez Úbeda

No beneficia más el que crece más rápido

Hasta hace una década, el plátano oriental y otras especies exóticas, seguían siendo las estrellas indiscutidas de los planes de forestación urbana, principalmente por su rápido crecimiento, sin tomar en cuenta otros factores tanto o más relevantes para la calidad de vida al interior de la ciudad: la pureza del aire en los meses de invierno, el adecuado drenaje de los sistemas de alcantarillado, la mantención de veredas, la generación de alergias entre agosto y diciembre, los gastos por podas que requiera el árbol en el largo plazo, etc.

Santiago –urbe de seis millones de habitantes-, se encuentra al interior de una cuenca. Sus masas de aire contaminado, principalmente en invierno, no se desplazan con facilidad. Pues bien, en este período de necesidad, justo cuando aumentan los cuadros de enfermedades respiratorias y los hospitales colapsan, muchas de las especies exóticas escogidas para forestación -y entre ellas destacándose por su abundancia el plátano oriental-, no tienen ni una sola hoja en sus ramas, por ser especies de hoja caduca. Para más remate, todas esas hojas que podrían estar purificando el aire, se encuentran en las alcantarillas, colapsando el sistema de drenaje de aguas lluvias.

El rápido crecimiento de estos árboles, que al principio se presenta como una ventaja, en el mediano plazo se vuelve una molestia, pues sus raíces destrozan veredas. Es el caso, por ejemplo, del pimiento, árbol de hoja perenne proveniente de climas semidesérticos, que crece desmesuradamente en los jardines públicos de la capital –donde tiene riego asegurado-, convirtiéndose rápidamente en una molestia, destruyendo veredas y teniendo que ser podado de forma drástica con regularidad, malgastándose en ello los siempre exiguos presupuestos municipales.

Después de ensayar y ensayar durante todo el pasado siglo con éstas y otras especies para la forestación urbana, hace tan sólo una década los responsables de parques y jardines han comenzado a valorar las ventajas de forestar con árboles nativos, especies que durante milenios se han adaptado a las condiciones climáticas de la Zona Central de Chile. Quizás, a la hora de escoger especies nativas, estaban recogiendo las lecciones del paisajista austríaco Oscar Präger.

El austríaco que puso en valor los árboles nativos

Oscar Präger llegó a Chile en 1926, después de pasar por California, Alemania y Argentina. Sus ideas provocaron un fuerte impacto en el paisajismo nacional, pues desde la mitad del siglo XIX, en los parques y jardines del país se había consolidado el modelo francés o inglés con formas “europeizantes”, y con abundante utilización de especies exóticas: olmos, plátanos orientales, cedros, pinos, palmeras canarias, etc. Entre los miembros de la clase alta la utilización de plantas exóticas constituía un signo de estatus.

Esto cambió radicalmente con la llegada de Präger, quien concebía los parques y jardines como una extensión del paisaje natural, considerando las restricciones hídricas y de temperatura propias de cada región. Präger utilizó árboles nativos en los diseños de parques, porque están plenamente adaptados a las vicisitudes de nuestro clima, que debido a la eterna sucesión de los fenómenos de El Niño y La Niña, tiene varios años secos, que pueden estar seguidos de otros con lluvias torrenciales.

La obra de Präger aún se puede apreciar en el Parque Balmaceda, al oriente de Plaza Italia, en la ribera sur del Mapocho. En este parque, y luego de estudiar la condiciones climáticas de nuestra ciudad, Präger se embarcó en la utilización profusa de árboles nativos, por mucho tiempo despreciados: peumo, quillay, patagua, belloto del norte, maitén y arrayán.

Los árboles nativos requieren pocos cuidados –al igual que todo árbol, un riego abundante sólo cuando están recién plantados-, pues cuando están firmemente arraigados, pueden mantenerse con mínimos riegos, lo que en el actual escenario de cambio climático con temperaturas al alza, los vuelve extremadamente valiosos.

Las cualidades y capacidades de los árboles nativos, no habían logrado difundirse con suficiente fuerza desde los círculos académicos ligados a las ciencias forestales. Los departamentos de parques y jardines de las distintas municipalidades, casi por inercia, seguían optando por especies de rápido crecimiento, pero que como ya hemos dicho, muchas veces traen más inconvenientes que beneficios.

Por lo anterior, se hace necesario destacar que en el Plan Maestro de Arbolado Urbano y Reforestación de la comuna de Santiago, el quillay ocupe por fin el lugar que se merece junto a otras especies exóticas de rápido crecimiento (melia, sófora y liquidámbar). El quillay gradualmente debería desplazar al plátano oriental, pues se adapta mejor a la sequía, no provoca daños en las calles, resiste la contaminación, no pierde sus hojas en invierno y posee gran longevidad.

Un comentario sobre “Árboles nativos en forestación urbana

  1. Hola a todos

    Artículos como estos nos hacen creer que puede aun existir una luz al final del túnel y la ceguera en que estamos atrapados, no solo haciendo plantaciones foerestales de pino y eucalipto en zonas alejadas (nos han enseñado a llamarles “bosques”, cuando en realidad son monocultivos, plantaciones, uno igualito a l otro; los únicos “bosques” son los nativos, plenos de biodiversidad y esta probado que esa biodiversidad es la que nos da el sustento ecológico y la sobrevivivencia a largo plazo), sino plantando tambien arboles nativos en las ciudades.

    Abramos las puertas a nuestra inquietud y tomemos acciones, concretas, personales, de plantar nativo, no especies exóticas, en nuestras casas, jardines, patios y calles; pidamos a los viveros donde compramos nuestras plantas que nos vendan nativos, generemos conciencia milímetro a milímetro, particularmente hoy que medio Chile ha sido arrasado por el fuego… y auin asi solo vemos que se quemaron arboles….. la verdad es que se quemaron el suelo, y toda forma viviente a varios centrimetros por debajo de la tierra y eso costara recuperarlo. Los bosques de nativo casi no se queman, retienen mas agua, se protegen mas.

    Bueno, a plantar nativo, esa es de aquí en adelante la tarea de todos, no solo de los municipios, o “autoridades”, no basta, debemos empezar desde cada casa

    Aquí el articulo: https://ecopensamiento.wordpress.com/2012/02/01/arboles-nativos-forestacion-urbana/

    Y aquí un regalito…. Bosques nativos del surmagico: http://www.surmagico.cl/galeria_bosque/galeria_bosque.html

    Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s