Daniel Zamudio y la defensa de la vida

Disculpen a aquellos que visitan esta página buscando sólo contenidos relacionados con la ecología o si la siguiente publicación incomoda alguna sensibilidad, pero no dejaremos de ocupar esta plataforma para manifestar nuestro estremecimiento por lo ocurrido con Daniel Zamudio, el pasado 3 de marzo.

Daniel, el ataque que sufriste el 3 de marzo nos recuerda, de una forma brutal, que hemos fallado. Fracasamos al permitir que una clase política (izquierda, centro y derecha) cuyas cualidades más sobresalientes son la estulticia y la molicie, se hayan enquistado en el poder.

Hermano, por permitir que sujetos como éstos tengan el poder, perdóname.

Fracasamos al permitir que unos sujetos brutales te encontraran y te atacaran. Este tipo de sujetos, lamentablemente existen en todas las sociedades y creo que nunca dejarán de aparecer. Pero nosotros fracasamos, al no controlarlos, no identificarlos y no detenerlos.

Por permitir que estos sujetos brutales te encontraran y te atacaran, hermano, de verdad, perdóname.

Daniel, yo no rasgaré vestiduras, como hacen en estos momentos los políticos hipócritas, aquellos que no impulsaron la ley antidiscriminación cuando debieron.

No rasgaré vestiduras, porque así como ellos no tuvieron el coraje de hacer lo correcto en el momento justo, yo no tuve el coraje de presionarlos, con todas mis fuerzas, para que aprobaran esa ley.

Por lo anterior, por favor, perdóname.

Daniel, en estos momentos no sólo siento una rabia infinita contra aquellos que te atacaron. También siento rencor contra esos que están en el Congreso gracias a una mayoría artificial, los llamados “defensores de la vida”, pues saldrán impunes del ataque que recibiste, aunque son en gran parte responsables de éste.

Por permitir que estos monstruos detenten el poder, también perdóname.

Daniel, gran parte de mi vida adulta he defendido la vida natural, pensando que en Chile la vida humana ya estaba suficientemente apreciada, resguardada y protegida. Pero el ataque que has recibido, me demuestra que estoy equivocado.

Ahora no estaré tranquilo, hasta que más gente como tú y como yo acceda a las más altas magistraturas. Porque al parecer, si no colocamos a personas que hayan sentido el rechazo en carne propia, nunca  se impulsarán con la fuerza debida acciones concretas en contra de la discriminación.

Al parecer Daniel, este es el único camino para que en el futuro, dejemos de ser una triste minoría silenciada y agredida.

Juan Jiménez Úbeda

Ecopensamiento

2 comentarios sobre “Daniel Zamudio y la defensa de la vida

  1. Mi estimado Juan haz apuntado a lo que verdaderamente se denomina la ecología humana. Aquella que entiende la creación como la maravilla que es, con todos sus tonos, colores y matices. Si Dios no hubiese querido un mundo diverso, no hubiese pintado los campos de variedades múltiples y de colores diversos; no hubiese hecho a las creaturas diferentes unas de otras; no hubiese tallado la corteza terrestre de formas y texturas tan disímiles. Si el Creador no hubiese soñado con el amor de un artista, no nos hubiese dado la dicha de entender, a los que somos padres, que teniendo varios hijos, ninguno es igual al otro, y cada uno contribuye con su riqueza y su pobreza, sus dones y cualidades en concretar el sueño de la vida.

    En lo único que Dios nos creo iguales y se salto el principio de la diferencia, fue en regalarnos dignidad. Somos todos iguales en tanto somos dignos , pero no de esa dignidad jurisprudencial, sino de aquella que nos viene regalada desde siempre y para siempre.

    Que nos gobiernen hoy una calaña de filibusteros del poder, es nuestra responsabilidad, qué duda cabe de aquello; pero que les concedamos derecho y tuición sobre nuestra dignidad es una negligencia inexcusable.

    Me sumo a tus palabras y a tu lucha.

  2. Es deber de cada persona reconocer sus propias faltas, y en este sentido de cosas reconocer sus debilidades, las cuales nos han mantenido en la inercia mientras otros sufren. Esas mismas debilidades que nos limitan en nuestra actuar y que dejan que actos como los sufridos por Daniel se lleven a cabo.
    Es momento de reflexionar, asumir nuestros errores y mirar hacia adelante con la promesa de que esto no volverá a suceder, pero esa promesa debe ir de la mano de la tolerancia, para así olvidar todos aquellos prejuicios que tanto dañan.

    Excelente palabras, ahora solo a seguir luchando para construir una mejor sociedad.

    Saludos.-

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