Mensaje para el MOP: sí podemos prevenir los desastres

Ayer en una entrevista, y mientras inspeccionaba el funcionamiento del sistema de piscinas de decantación en la Quebrada de Ramón, el ministro  de Obras Públicas, Laurence Golborne, afirmó que frente a los temporales los desastres “no se pueden prevenir”. Para las personas vinculadas a la historia estas afirmaciones son un golpe bajo. Basta conocer sólo un poco de la historia ecológica de Santiago en la última década -es más, sólo en los últimos cinco años-, para saber que se puede prevenir de muchas maneras que sucedan acontecimientos lamentables cuando llega un temporal de viento y lluvia a la Región Metropolitana.

Conocer nuestra historia ecológica

La historia ecológica analiza las interacciones entre sociedad y naturaleza: como los cambios en la sociedad repercuten en la naturaleza y como los cambios en la naturaleza repercuten en el desarrollo y en la evolución de las sociedades. La relación entre sociedad y naturaleza y sumamente dinámica: cualquier cambio en uno de los dos lados de la balanza genera nuevos equilibrios, que a su vez, cambian el escenario precedente, en un juego de mutuas influencias que no tiene fin.

Nuestras ciudades deberían planificarse y desarrollarse poniendo atención a la historia ecológica de la región en la que, por diversas circunstancias, fueron emplazadas. En el caso de la ciudad de Santiago:

Fue fundada en una región de clima templado cálido con estación seca prolongada (en simple “clima mediterraneo”), y este clima ha sido prácticamente el mismo desde el fin de la última Edad del Hielo. Es decir, tenemos el mismo clima no hace varios siglos, sino que hace varios milenios. Este clima es el que nos entrega ocho meses con temperaturas bastante agradables -y en verano francamente tórridas-  y escasas precipitaciones, que tienden a concentrarse en los meses de invierno y que caen muy concentradas en tres o cuatros episodios de lluvias intensas.

Nuestra historia ecológica nos indica que los aluviones y salidas de madre de nuestro ríos en estos episodios de lluvia intensa, no es algo poco frecuente. Así como cada santiaguino tendrá el placer de presenciar a lo largo de su vida un promedio de tres terremotos, también podrá observar, y esperamos que más lejos que de cerca, por lo menos: tres aluviones (no todos de la misma envergadura, claro está), tres crecidas importantes del río Mapocho y tres sequías que pondrán en riesgo el abastecimiento eléctrico y de agua potable en los meses de verano.

Sabiendo que la Región Metropolitana tiene este clima, regular dentro de su irregularidad, ¿se podrían prevenir los desastres? Creemos que sí. Las sequías vendrán, al igual que las lluvias torrenciales y los desplazamientos de tierra en los cerros, pero está en nosotros, en las medidas que tomemos como sociedad, el que estos fenómenos naturales, de larga data, no se transformen en desastres.

Nuestros viejos conocidos: los aluviones

El último gran aluvión en Santiago, se produjo el 3 de mayo de 1993 en la Quebrada de Macul. Este aluvión dejó a 26 personas fallecidas y 8 desaparecidas y  dejó a otras 32.646 personas damnificadas. El aluvión destruyó 3.071 viviendas y dañó a otras 5.610.

Para evitar la ocurrencia de un nuevo desastre, se creó una zona de exclusión para la construcción en un radio cercano a la quebrada y su cauce. Además se construyeron siete piscinas de decantación, para frenar la potencia de los sedimentos que bajan por la quebrada durante los episodios de lluvia intensa.

Pero desde 1993, aluviones de menor envergadura han seguido ocurriendo en la precordillera de Santiago. En 2007, en el sector del Arrayán, en Lo Barnechea; en el Canal de Ramén, en 2005, 2006, 2008 y 2009. En la quebrada de Ñilhue (kilómetro seis del  Camino a Farellones), en septiembre de 2009, un aluvión , dejó 67 damnificados, 24 heridos, 3 de ellos de gravedad y 2 personas muertas (una mujer de 34 años y su hija de 1 año de edad).

Si tenemos certeza entonces -al conocer nuestra historia ecológica- que en el invierno existe una posibilidad muy alta que se produzcan lluvias torrenciales, concentradas en un período muy corto de tiempo, que pueden provocar aluviones ¿es sabio y prudente deforestar nuestra precordillera, para dar rienda suelta a proyectos inmobiliarios? Nosotros creemos que no. El bosque esclerófilo, nativo de la cuenca de Santiago, ha evolucionado adaptándose al clima de la Región Metropolitana, resistiendo largos períodos de sequía y también soportando los embates de los temporales de viento y lluvia, y actúa como una verdadera esponja que absorbe las precipitaciones, disminuyendo el volumen de aguas que escurren de manera superficial y actuando como un muro de contención ante posibles aluviones. Y ya que Chile es “más papista que el papa” en cuanto a la aplicación de políticas neoliberales, no podemos dejar de mencionar el factor económico: el bosque esclerófilo es la solución más barata para disminuir el peligro de aluviones en la zonas precordilleranas.

La ciudadanía, antes que las autoridades, como viene ocurriendo de un tiempo a esta parte en distintos ámbitos del acontecer nacional, se ha dado cuenta de la importancia de conservar la cobertura forestal en el sector precordillerano, y ha resuelto defender los últimos remanentes de bosque esclerófilo que van quedando, como es el caso del bosque del Panul, en la comuna de La Florida, porque entienden que estos bosques son la mejor defensa ante los aluviones.

¿Qué no podemos evitar las catástrofes naturales, señor ministro? Sinceramente, creo que está equivocado. Sí podemos prevenir los desastres. No me vengan con pamplinas.

Juan Jiménez

Ecopensamiento

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s