El último sandalo de Juan Fernández

“La extinción es para siempre”.

Aunque la frase pueda parecer sin sentido, quizás el que se tome tan a la ligera la palabra “extinción”, y no se dimensionen en su totalidad sus tremendos alcances, es uno de los múltiples factores que se combinan para atentar contra la existencia de múltiples seres en todo el planeta.

La extinción no sólo es la desaparición irremediable de un ser de la faz de la Tierra: significa acabar de manera abrupta con millones de años de evolución. La especie que estamos perdiendo es el último eslabón de una maravillosa cadena que se remonta a generaciones atrás, y que a lo largo de milenios habían superado glaciaciones, sequías, enfermedades, cataclismos, hambre, depredación, y que consiguieron adaptarse a su entorno de manera exitosa.

Cuando se declara la extinción de una especie, no sólo se está declarando la muerte del último ejemplar (esto fue sólo la última y más dramática etapa): la extinción es la muerte de todo un linaje que había conseguido encontrar su espacio y prosperar en un determinado ecosistema.

La extinciones han sucedido siempre en la historia del planeta. Actualmente, lo realmente impactante y doloroso, es que la casi totalidad de extinciones se deben a nuestra intervención, degradación y depredación de los ecosistemas.

A continuación, entregamos el conmovedor relato del botánico Carl Skottsberg, quien viendo un sándalo de Juan Fernández, se siente embargado por la profunda tristeza que significa estar contemplando el último ejemplar vivo de una especie.

“Llegamos a nuestro destino: el último sándalo. Es con certeza el último descendiente de santalum fernandezianum. Es muy extraño encontrarse frente al lecho de muerte de una especie; probablemente somos los últimos científicos que lo veremos con vida.

Contemplamos al viejo árbol con una veneración religiosa, tocamos el tronco y sus firmes hojas verde oscuras; no es solo un ejemplar, es una toda especie que está muriendo.
No puede resistir mucho más. Tiene sólo una pequeña rama tierna y verde; las otras están marchitas.

Cortamos una muestra para tener un espécimen de su peculiar y aromática madera roja. Lo fotografiamos, realizamos algunas observaciones del lugar, y le decimos adiós. Si sucede que retornamos a este lugar, no veré nuevamente al sándalo; estará muerto y su cuerpo convertido en preciosos pedazos, curiosidades, que cada extraño llevará lejos de este lugar”.

El extracto citado, es de la obra de Carl Skottsberg (publicada en 1911), The wilds of Patagonia; a narrative of the Swedish expedition to Patagonia, Tierra del Fuego and the Falkland Islands in 1907-1909. Ed. Arnold, E. London.

Skottsberg, publicó en 1910, en una revista botánica sueca, una fotografía del ejemplar, y un detalle de sus hojas:

La fotografía fue tomada el 25 de agosto de 1908. La ficha completa del artículo es la siguiente: título “Juan Fernandez-Öarnas Sandelträd”, Carl Skottberg, publicado en la Svensk Botanisk Tidskrift, Band 4, 1910, Estocolmo. Consultado en la Biodiversity Heritage Library.

Un comentario sobre “El último sandalo de Juan Fernández

  1. ¡Qué buen documento!! aun tenemos la esperanza de encontrar un sándalo con vida, esperemos merecer esa dicha…

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