La palma entre Tongoy y Los Vilos: la última sobreviviente

Una bella e imponente palma chilena (Jubaea chilensis), resiste el paso de los siglos, apartada  y protegida, en una remota quebrada ubicada, literalmente, entre Tongoy y Los Vilos.

Todo comenzó…

Todo comenzó con una simple pregunta: ¿cuál es el área de distribución natural de la palma chilena? La investigación que se inició a partir de esto, estuvo orientada por el deseo genuino de avanzar en el conocimiento de las particularidades de las áreas en las cuales se ha extendido la palma chilena, tanto de los palmares ubicados en los cerros del norte semiárido, como en los suaves lomajes del secano costero en la zona de distribución sur de esta especie.

Todo los artículos académicos e investigaciones relativas a la palma chilena (Jubaea chilensis), coincidían en señalar que la distribución natural de esta especie,  se puede establecer desde la Provincia de Choapa por el norte, hasta el río Maule por el sur, y desde el océano por el oeste, hasta la Cordillera de la Costa por el oriente, prosperando de esta manera en un área que se beneficia de la influencia oceánica.

Límite norte, límite sur

A pesar de lo anterior, yo insistí en conocer, con exactitud, desde dónde y hasta dónde, se podían encontrar palmas en estado silvestre. Al avanzar en la investigación, tomé conocimiento de los palmares ubicados en el LÍMITE NORTE: son aquellos ubicados en la Región de Coquimbo, en el fundo Monte Aranda, en la Quebrada Culimó y en los cerros que rodean la localidad de Tilama.

En el LÍMITE SUR, por otra parte, el último gran palmar se puede ubicar en la comuna de Chépica, Región de O’Higgins: es el bellísimo Palmar de la Candelaria. Más al sur, aún se pueden encontrar algunas palmas aisladas, a la orilla del estero Las Palmas, 8,6 Kms al norte de la localidad de Botalcura, en la comuna de Pencahue.

La investigación también me permitió conocer palmares que no son mencionados en ninguno de los catastros clásicos sobre la palma chilena. Es el caso de las bellas palmas ubicadas en la cabecera del Estero Cartagena, en los cerros que marcan el límite entre las regiones de Valparaíso y Metropolitana. Majestuosas y antiguas palmas, que nunca más deberían ser olvidadas en ningún catastro de esta especie.

Una sorpresa

Y mientras avanzaba en la recopilación de antecedentes, me encontré con una sorpresa: un catastro realizado por el Jardín Botánico Nacional, mediante el análisis de imágenes satelitales, indicaba la existencia de una palma solitaria, en la Quebrada Las Palmas, ubicada aprox. 80 kilómetros más al norte de las existentes en Monte Aranda, y que muy probablemente había sobrevivido gracias a un relativo aislamiento, que la protege de eventuales agresiones de origen humano, pero también y sobretodo, gracias a un microclima especialmente benigno, marcado por el aporte de humedad desde el mar, y por temperaturas más moderadas que las existentes en el entorno inmediato fuera de la quebrada.

La palma en cuestión era señalada como el ejemplar que marcaba el límite norte del área de distribución natural de la palma chilena. A pesar de la particularidad e importancia del ejemplar, no se ofrecían fotografías del mismo.

Otro catastro, distinto al que ofrecía el Jardín Botánico Nacional, señalaba que la gente de la zona se refería a este ejemplar solitario como la “Palma huacha”. Sin embargo, tampoco ofrecían fotografías de la palma en cuestión.

Desde este momento, no hice sino comenzar a planificar la manera de llegar a ella y conocer personalmente a tan porfiada sobreviviente.

La excursión a la “palma huacha”

La primera aproximación a la palma, fue mediante la revisión de imágenes satelitales: las vistas de Google Maps, permitían ver nítidamente la sombra de la palma. Al parecer encontraríamos un ejemplar de gran altura.

Vista de la palma, gracias a las imágenes satelitales ofrecidas por Google Maps. La sombra permitía intuir que nos encontraríamos con un ejemplar de bastante altura.

Finalmente, el viernes 1 de febrero de 2019, en el vehículo personal de Andrés Mosqueira Campos, Director del Museo de Santiago-Casa Colorada, y en conjunto con compañeros de esta misma institución, emprendimos una excursión que tenían como principal objetivo llegar a Quebrada Las Palmas y obtener registro fotográfico del ejemplar, que se ha definido como uno de los representantes más septentrionales de Jubaea chilensis.

Después de 3 horas de viaje por la Ruta 5 desde Santiago, y de una caminata de casi dos horas desde Caleta Maitencillo, llegamos al majestuoso ejemplar, que según nuestros cálculos debe tener como mínimo 20 metros de altura y unos 400 años de edad.

Esta palma sería la última sobreviviente de los antiguos palmares que alguna vez existieron en la zona costera entre Tongoy y Los Vilos.  Como mencionábamos anteriormente, entendemos que en la actualidad el límite norte de la distribución natural de la palma, se ubica 80 kilómetros más al sur, en el fundo Monte Aranda, cerca de la localidad de Caimanes.

La Palma Huacha, a pesar de su edad, y de las condiciones climáticas adversas, aún entrega semillas, pues observamos algunos coquitos de temporadas anteriores, ya resecos apiñados en el suelo. Al 1 de febrero, los frutos de esta temporada que caían al suelo, lo hacían sin estar maduros.

La ubicación exacta del ejemplar se puede revisar en el siguiente catastro en línea: Catastro de la Palma chilena. Es el punto N° 21 del catastro.

Un monumento natural

Como dijo Andrés Mosqueira, Director del Museo de Santiago: “Ahí está un ejemplar, de más de 400 años de edad, que ve pasar el tiempo desde su posición cercana al mar, en un lugar de muy difícil acceso, situación que, por el momento, ha permitido su sobrevivencia. Nuestro deber es emprender acciones destinadas a fomentar el conocimiento sobre este tesoro natural”.

Anexo (agregado el 1/04/2019)

La revisión cartográfica previa a la excursión del 1 de febrero, nos había indicado que por lo menos en los topónimos se guardaba memoria de que en algún momento las palmas fueron más abundantes en este sector: la ensenada en donde la Quebrada Las Palmas se encontraba con el mar recibía el nombre de “La Boca de Las Palmas”.

“La Boca de Las Palmas”, en carta “Puerto Oscuro” del IGM, publicada en 1967.

Por lo menos así quedó registrado en la carta “Puerto Oscuro” del IGM, publicada en 1967. ¡Qué visión tiene que haber sido para los marinos, ver desde sus embarcaciones un oasis de palmas escondido en esta árida quebrada nortina!

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